Una vez leí en algún libro que los niños muchas veces no saben escribir cuentos o historias porque no les dejamos realmente expresarse. Siempre venimos con la teoría de: hay que tener un principio, dónde está el final, vigila los tiempos verbales, vigila la ortografía, vigila la puntuación, cuidado con la letra, pon algunos adjetivos, esto lo puedes expresar mejor .....
Al final a los niños les quedan bien pocas ganas para escribir nada.
Así este profesor de educación especial tenía una actividad especial con sus alumnos. Les obligaba a escribir durante 10 minutos, lo que fuera, lo primero que les venía a la cabeza y si no les venía nada pues tenían que repetir la misma frase, pero tenían que estar escribiendo durante 10 minutos. Nadie les iba a corregir ortografía ni estilo ni puntuación ni nada. Era solo para que lo pudieran leer ellos mismos después si querían. Decía que al final conseguía que alumnos que durante años no habían escrito nada decente, conseguían a escribir cosas muy bonitas.
Así que a mi hijo también de vez en cuando le hago escribir algo libremente, lo que sea, puede elegir el idioma y el tema, lo que sea. Lo único que tiene que hacer es llenar la página y después hacer un dibujo. Realmente le encanta bastante esta actividad y le gusta mucho después leernos el cuento que ha escrito.
La inspiración para su última historia la sacó del libro de Gerald Durrell: El viatge fantàstic. (Gracias Meninheira por la recomendación, les encantó y seguiremos leyendo) Y se inventó un viaje fantástico él sólo, recogiendo tesoros de animales por todo el mundo y después hizo el dibujo del recorrido.
Aunque aquel profesor no corregía las faltas de ortografía, yo sí que las corrijo después con él. Simplemente lo leo yo con él y le indico dónde hay las faltas y las corrijo yo, pero no tiene que hacer nada más. Así él sabe dónde tiene sus faltas y si lo quiere volver a leer lo tiene bien.